¿Chocaste?

Tip 1 – Choque: cuando el automático toma el control

Un accidente de tránsito no es un buen momento para pensar mejor. Es un momento en el que pensás más rápido, con menos información y más estrés. Ahí no decidís. Ejecutás hábitos. Por eso lo importante no es improvisar bien, sino no improvisar.
Lo que sigue no es para memorizar en el momento del choque. Es para tener decidido antes, cuando todavía pensás con la cabeza fría.

✅ Lo que conviene tener resuelto de antemano

  • Priorizar la seguridad física: asegurarte de que vos y los demás estén fuera de peligro inmediato (tránsito, fuego, derrames).
  • Señalizar con balizas o triángulos para evitar un segundo accidente
  • Llamar a emergencias si hay heridos. No moverlos salvo riesgo mayor (incendio, explosión).
  • Dar aviso a policía o agentes de tránsito, incluso en choques que “parecen menores”.
  • Registrar la escena: fotos de daños, patentes, posiciones de los vehículos y condiciones del entorno.
  • Intercambiar datos básicos: nombre, DNI, patente, teléfonos, aseguradora y número de póliza o certificado de cobertura.
  • Avisar a tu aseguradora o productor/a lo antes posible (en general, dentro de los 3 días).
  • Conservar copias de todo si hay lesiones graves y se labran actuaciones judiciales
  • Hacerse un chequeo médico, aunque “no parezca nada”.
  • Anotar o grabar apenas puedas cómo ocurrió el choque. La memoria también se deforma bajo estrés.

❌ Lo que el estrés te empuja a hacer y casi siempre empeora todo

  • Irte del lugar. Es ilegal y suele multiplicar los problemas: multas, causas penales y pérdida de cobertura.
  • Admitir culpa o discutir responsabilidades. Contá hechos, no opiniones. Las responsabilidades las determinan peritos y autoridades.
  • Alterar la escena sin necesidad, como mover vehículos cuando no hay peligro. Se pierden pruebas y se complica todo.
  • Pelear, gritar o amenazar. A la bronca sumarle otro delito nunca ayuda.
  • Firmar “arreglos rápidos” sin leer o sin asesoramiento. Suelen ser trampas disfrazadas de solución.
  • Ignorar síntomas posteriores. El latigazo cervical y otras lesiones aparecen horas o días después.
  • Negarte a colaborar con la autoridad o dar datos falsos. Cada omisión vuelve más difícil cualquier reclamo.
  • Usar el celular como si nada importara: subir fotos, videos, chistes o tu cara ensangrentada a redes sociales. Todo eso vuelve después, y nunca a tu favor.